
Reportaje: Animación española
Esto se animaEl cine de animación español despierta con fuerza de su letargo y aparca viejos complejos. Nuestra animación se anima.Buscando a Nemo, Shrek, Ice Age, Los Increíbles… Son títulos conocidos de sobras por todos que demuestran que el cine de animación ha dejado de ser cosa de niños. Siguiendo el ejemplo de la prolífica industria japonesa, las productoras cinematográficas americanas han dado en los últimos tiempos carpetazo a la época en la que la animación de calidad era terreno vetado por
Walt Disney y se han lanzado a apostar fuerte por un tipo de cine que no cesa de generar adeptos, éxitos en taquilla y millonarios beneficios.Está muy bien fijarse en lo que triunfa fuera y rendirse a sus encantos, de hecho es inevitable, pero tampoco está nada mal parar atención de vez en cuando en lo que tenemos más cerca. Actualmente, nuestro país ya ha dado numerosas muestras de encontrarse en disposición de aparcar antiguos complejos y poderse sentir orgulloso de las iniciativas que surgen de su cantera. El cine de animación es un buen ejemplo. Además de realizar producciones de incontestable calidad, nuestra animación, aunque muchos aún no lo sepan, es pionera en algunas facetas y empieza a dar bastante que hablar más allá de nuestras fronteras.
Despegue animadoDos de los máximos responsables de este despegue animado en versión española son las productoras
Dygra Films y Filmax Animation. La primera sentó cátedra hace unos cinco años con El Bosque Animado, la primera película de animación 3D que se realizó en Europa, y ahora, tras conseguir el Goya con El sueño de una noche de San Juan, se dispone a proyectarse con firmeza en el mercado internacional. Por su parte, Filmax también tiene varios motivos de alegría. Sin ir más lejos, mañana mismo estrena Gisaku, el primer largometraje de animación de género "Anime" (modalidad familiar del “manga” japonés) que se produce en suelo europeo, y a corto plazo presentará Donkey Xote, una ambiciosa producción que, siguiendo el ejemplo de El Cid, la leyenda (2003), pretende difundir, a gran escala y de forma novedosa, inteligente y divertida, nuestro valioso patrimonio histórico-cultural, demostrando que no tiene nada que envidiar a los referentes que hasta ahora nos llegaban desde el exterior.Y para constatar de primera mano el buen estado de salud del que goza últimamente el sector en nuestro país, nada mejor que el testimonio de gente experimentada en la materia. Pierre Lecomte es un animador parisino que después de viajar por medio mundo, colaborar con Disney y participar en proyectos como Astérix, ha podido apreciar la evolución apuntada después de trabajar un buen tiempo en España: “A pesar de las dificultades, es cierto que se ha experimentado una gran evolución en los tres o cuatro últimos años. Se empieza a hablar cada vez más de animación y se nota una mayor voluntad en querer impulsarla y darla a conocer”. Sin embargo, Pierre es también consciente de que a la animación española aún le queda mucho camino por recorrer. Una reflexión que va acompañada de un cierto desencanto cuando admite que se ha visto obligado a trasladarse de nuevo a Francia para sentirse más valorado: “A pesar de que la cosa está despertando, desarrollar un proyecto de animación en España aún sigue siendo complicado. El sector no está demasiado controlado y falta todavía una sólida estructura como puede haber en Francia, Alemania o EE.UU. Aquí no hay tradición de dibujo animado, es algo bastante nuevo, y seguramente por eso aún hay pocas ayudas”. No obstante, siempre se le debe dar tiempo al tiempo. Así, con unos cimientos que parecen ser por fin sólidos, Pierre también considera que existen argumentos suficientes para no perder la paciencia y reforzar la esperanza: “Este es un proceso lento que requiere algunos años para llegar al nivel que hay en otros sitios, pero estoy convencido de que la calidad del sector seguirá aumentando notablemente a corto plazo, en un margen aproximado de cinco años”.
